lunes, 5 de febrero de 2007

Final infeliz




Justo cuando íbamos a anunciar que Mickey no estaba solo, que tenía una familia y amigos que lo rodeaban, cayó la bomba de su inminente aniquilación. Cien gigantes contra unos pocos seres in0fensivos. Si esto le suena familiar, usted ha estado mirando demasiados informativos.




Como una prueba más de la intolerancia del ser humano para con otras criaturas que habitan este mundo, los detractores de Mickey al fin obtuvieron el apoyo de la Liga Sanitaria. Este grupo exterminador, que supo librarnos del yugo de las cucarachas, dará cuenta del protagonista de este blog. Al parecer, matar a los insectos no fue suficiente. Los seres humanos, depredadores de nuestra propia especie, decidimos además la suerte de todo lo que respira en este planeta. "Confieso que he matado". Por miedo o por cobardía, todos quitamos una vida alguna vez, aunque fuera del más insignificante y pequeño ser. ¿Las cucarachas deben morir y los ratones no? Quizás la peor plaga de este extraño planeta, pletórico de vida alguna vez, seamos nosotros mismos, los humanos.


Mickey vivirá siempre en nuestra memoria. Las cucarachas serán siempre las villanas de esta historia. Por quienes mueren víctimas de la irracionalidad y el miedo del Hombre, vaya este medio que intenta recordarlos.


Quien dice, algún día, si no habrá una chancleta gigante que aplaste sin piedad a tanto genocida que anda suelto...



Hasta siempre, querido Mickey.